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1°)
Vocación
Debes sentir el Notariado como una vocación,
al servicio de la comunidad jurídica, para la realización
del individuo como sujeto de derecho, en sus relaciones intersubjetivas.
2°) Veracidad
Debes sentir la verdad como fin
irrenunciable, en todas las manifestaciones de la
actividad profesional. Escribano y verdad deben ser consustanciales en la realidad y en el deber ser de cada
uno.
3°) Probidad
La probidad debe ser la virtud de
mayor destaque en el Escribano, en todos sus significados
de bondad, rectitud de ánimo, hombría de bien, integridad
y honradez en el obrar.
4°) Imparcialidad
Debes ser siempre imparcial,
guardando equidistancia en la oposición de las
pretensiones, ejerciendo, respecto de ellas, el poder
equilibrante de lo justo consentido.
5°) Prudencia
Debes actuar con el máximo cuidado y
despierta atención; analizar, prever y decidir lo adecuado
a cada situación, eludiendo todas las circunstancias de
riesgo.
6°) Sagacidad
Debes saber prevenir prospectivamente las consecuencias posibles de los actos
confiados a tu conocimiento, idoneidad y técnica.
7°) Proteger la libertad
Debes cuidad la libertad
de los sujetos jurídicos, para que su voluntad no sea
desvirtuada por el engaño, la presión o la astucia.
8°) Desinterés
El interés y el deber pueden
contraponerse. En ese caso, procede con desinterés y da
prioridad a tus deberes.
9°) Responsabilidad
Debes asumir la plena
responsabilidad de tus actos y reparar tus errores,
rechazando las justificaciones que puedan dictar la
suficiencia, el orgullo o la vanidad.
10°) Disciplina ética
Debes subordinarte a la ética profesional, fijada por las
reglas y comportamientos tradicionales, absteniéndote de
los actos que menoscaben los conceptos sociales de
probidad y confianza que históricamente se atribuyen al
Escribano.
Esc. Julio R. Bardallo
Montevideo, octubre de 1983
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